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Las marcas deben hacernos sentir parte de algo, y eso se consigue a través de las experiencias. Pero ¿cómo conectar a los jóvenes con la pasarela en 2026, en un mundo en el que recibimos tantos impactos por minuto? Las nuevas generaciones buscan experiencias, comunidad, propósito e historias con las que identificarse. Las firmas de moda lo saben y han transformado su forma de vender para conectar con un público que vive pegado al móvil, valora la sostenibilidad y quiere pertenecer antes que poseer. La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid se convirtió, el pasado septiembre, en el mejor escaparate de ese cambio, con Valentina Suárez-Zuloaga, directora creativa de la pasarela, aportando una visión muy comercial y fresca.
Tres tendencias clave
La primera gran tendencia saltó a la vista: la moda salió a la calle. Los desfiles ocuparon grandes palacios, edificios institucionales y espacios abiertos de Madrid, desde el invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela hasta la Galería de Cristal de Cibeles o la Rosaleda del Parque del Oeste al atardecer. La ciudad se convirtió así en parte del espectáculo y acercó la moda al público, que pudo comprar entradas y vivir los desfiles desde dentro.
Los espacios elegidos no eran un simple telón de fondo: formaban parte de la experiencia y del mensaje de las marcas
Los espacios elegidos no eran un simple telón de fondo: se integraban en la experiencia y reforzaban el mensaje de las marcas, y ofrecían imágenes capaces de generar conversación y viajar por las redes al instante. Marketing experiencial en estado puro: una fórmula que invita al público a vivir la moda desde dentro, compartirla y sentirse parte de ella.
La segunda tendencia que se vio en la Fashion Week fueron las colaboraciones, ese cruce de mundos que multiplica audiencias y cuenta historias nuevas. Así, Agatha Ruiz de la Prada, veterana de la moda, se unió a Shakira, dando continuidad a su mensaje en la pasarela, al participar en el desfile de la artista y organizar una pop-up vinculada al evento. La fuerza escénica de esta alianza demuestra cómo las colaboraciones pueden destacar, aportar relevancia cultural, conectar con comunidades que ya existen y transformar una colección en un momentazo.
Las colaboraciones multiplican audiencias, aportan relevancia cultural y conectan con comunidades que ya existen
La tercera tendencia es la construcción de marca a través de la comunidad. Firmas como Nude Project han sabido aprovechar estos momentos para reforzar su vínculo con el público. Durante la semana de la moda neoyorquina, la marca abrió una tienda temporal en SoHo, con activaciones llenas de guiños a la cultura pop. Su fórmula se apoya en una comunidad de seguidores y en espacios concebidos para que el público pueda quedarse y vivir la marca de cerca. Construyen mundo, construyen pertenencia y el producto llega solo.
En esa misma línea destaca Es Fascinante, el ecommerce que fundó Valentina para reunir la moda de autor española bajo la bandera del slow fashion y el made in Spain, con una apuesta por comprar mejor, valorar la artesanía y apoyar el talento local. Tener al frente de la pasarela a una profesional con una visión tan ligada al comercio digital supone entenderla también como una plataforma viva de marca y negocio, pensada para vender de maravilla lo nuestro y para durar.
Madrid, nuevo escenario de la moda y los grandes eventos
Todo esto llega en un momento especialmente interesante para Madrid. La ciudad se ha convertido en un centro neurálgico de grandes eventos, un auténtico nuevo Miami, con deporte, música y espectáculos que atraen todas las miradas. Días antes de la pasarela, Madrid estrenó su Gran Premio de Fórmula 1 en el flamante circuito MADRING, un trazado espectacular al estilo de Miami o Las Vegas. Fórmula 1 y semana de la moda en un mismo mes, con glamour, velocidad y proyección internacional. Madrid refuerza así su presencia en el circuito de las grandes capitales internacionales, junto a París, Milán o Londres.
Esta apuesta también se reflejó en la pasarela. Un ejemplo fue la colaboración con los Latin American Fashion Awards y la presencia de la firma colombiana Agua by Agua Bendita, en línea con la estrategia de posicionar Madrid como puerta de entrada de la moda latinoamericana en Europa.
Nueva York y el arte de crear experiencias virales
Mientras se celebraba la Fashion Week de Madrid, Nueva York también fue escenario de originales activaciones de marca que demostraron hasta dónde puede llegar el marketing experiencial. Gap plantó un bolso vaquero gigante en pleno Rockefeller Center para lanzar su Five-Pocket Tote, que algunos usuarios en redes bautizaron como la Girkin. La acción incluía una experiencia de personalización con charms y bordados. Algunos modelos se agotaron o quedaron pendientes de reposición online.
Duolingo presentó su Phonetic Collection, una cápsula divertidísima que reescribía los nombres de las grandes casas tal y como suenan: del bolso air mess, por Hermès, a los zuecos loh-eh-vay, por Loewe. La propuesta, vinculada a un pop-up del Lower East Side y a una subasta, generó conversación en redes.
Por su parte, Prada transformó su perfume Paradoxe en un plató fotográfico de ensueño con Zendaya como protagonista. Moda, belleza y hasta una aplicación de idiomas compitieron por crear el momento más comentado. Esa es la nueva pasarela: una oportunidad para generar experiencias que conecten con el público y se conviertan en conversación.
Las marcas que consiguen que el público viva, comparta y sienta como propio lo que hacen tienen mucho ganado
La nueva fórmula para construir marca
La lección para cualquiera que construya marcas es clara y muy estimulante: el deseo se crea a través de la experiencia, el lugar, la colaboración, la comunidad y el acceso. La moda española está entendiendo esta transformación, con una generación joven brillante que empuja fuerte y una directora creativa con muchísima visión al frente.




