El caso Cómo sobrevivir a una OPA hostil, de Banco Sabadell y desarrollado junto a las agencias Oriol Villar y Dentsu X, se alzó la semana pasada con el Gran Premio a la Eficacia 2026, en la XXVIII edición de estos galardones, organizados por la Asociación Española de Anunciantes (AEA) con la asesoría estratégica de SCOPEN. La campaña, que abordó la batalla comunicativa de la entidad frente a la OPA hostil de BBVA, obtuvo también dos oros en las categorías de Campaña Integrada y Estrategia Más Original y Disruptiva.
En mayo de 2024, Banco Sabadell se enfrentó a una OPA hostil de BBVA en unas condiciones que planteaban un desafío más allá del terreno financiero. Mientras el banco oferente podía dirigirse abiertamente al accionariado con campañas específicas, Sabadell debía respetar las limitaciones legales derivadas de su deber de pasividad. No podía adoptar medidas que frustraran o impidieran el éxito de la oferta y sus comunicaciones debían ser objetivas, imparciales y ajustadas a la realidad, además de someterse a la validación previa de Autocontrol.
En ese escenario, la comunicación se convirtió en una pieza estratégica. ¿Cómo defender la posición de una empresa cuando las reglas del proceso limitan su capacidad de respuesta? Banco Sabadell optó por reforzar la marca como un activo capaz de generar confianza, mantener viva la conversación pública y trasladar el debate más allá de los términos estrictamente financieros de la operación.
Del debate financiero a la conversación social
La operación enfrentaba dos formas de plantear el debate. Frente a la lectura de la OPA como un asunto fundamentalmente técnico entre accionistas, Sabadell decidió poner el foco en sus posibles implicaciones para el conjunto de la sociedad.
El argumento era que una operación de estas características no afectaba únicamente al futuro de dos entidades bancarias. También podía tener consecuencias para las pymes que dependen del crédito, los comercios, los empleados y la competencia en el sector financiero.
Este cambio de perspectiva permitía conectar la defensa del proyecto independiente de Sabadell con cuestiones que trascendían los intereses de la propia entidad. La identidad, el arraigo y la autenticidad se combinaron así con argumentos racionales destinados a responder a las posiciones de BBVA, siempre dentro de los límites legales establecidos.
La marca no se planteó como un elemento decorativo ni como una campaña aislada, sino como el eje de una estrategia de comunicación destinada a sostener la confianza durante todo el proceso.
Una estrategia integrada durante 17 meses
La duración de la operación exigía algo más que un mensaje reconocible. Era necesario mantener la coherencia sin renunciar a la capacidad de reacción ante los cambios regulatorios y los movimientos del oferente.
Para ello, Banco Sabadell articuló un sistema integrado de comunicación que combinaba distintas palancas, fases y canales. La estrategia alternaba mensajes racionales y emocionales en función del momento del proceso y del público prioritario. Al mismo tiempo, ajustaba los mensajes, los medios y los formatos a cada hito regulatorio, con capacidad de respuesta ante acontecimientos imprevistos.
La planificación de medios también respondía a funciones diferenciadas. Los medios pagados y ganados contribuían a trasladar el posicionamiento al público informado y al conjunto de la sociedad, mientras que los canales propios reforzaban el vínculo directo con el accionariado.
El objetivo era que cada acción, desde una página de prensa hasta una activación de Sant Jordi, se reconociera como parte de un mismo argumento. Una coherencia que debía mantenerse a lo largo de 17 meses sin perder flexibilidad ni consistencia en el tono.
Los resultados de una batalla empresarial
La OPA terminó con una aceptación del 25,47 %, aproximadamente 25 puntos porcentuales por debajo del umbral inicial del 50,01 % necesario para que prosperara la oferta.
En la fase final, BBVA mejoró las condiciones y redujo su umbral de aceptación al 30 %. Sin embargo, tampoco consiguió cerrar la operación: más del 97 % de los 200.000 accionistas minoritarios rechazó la oferta, según los datos recogidos en la documentación del caso.
Las cifras ponen de manifiesto la dimensión del desenlace, aunque el resultado de una operación de este tipo no puede atribuirse exclusivamente a una campaña de comunicación. El interés del caso para el marketing reside también en la estrategia desplegada: cómo se construye un posicionamiento bajo restricciones legales, cómo se mantiene una narrativa durante un periodo prolongado y cómo se conectan los argumentos empresariales con las preocupaciones de distintos públicos.
La eficacia como estrategia, no solo como creatividad
El Gran Premio Eficacia 2026 reconoce un caso en el que la comunicación tuvo que responder a un desafío empresarial complejo, con limitaciones regulatorias, públicos distintos y un proceso que se prolongó durante más de un año.
La experiencia de Banco Sabadell pone sobre la mesa varias cuestiones relevantes para el marketing: la importancia de la marca en situaciones de incertidumbre, la necesidad de coordinar los mensajes en distintos canales y la capacidad de adaptar una estrategia sin perder su hilo conductor.
Más allá de las piezas individuales, el caso muestra el papel que puede desempeñar un sistema integrado de comunicación cuando una empresa necesita defender su posicionamiento en un contexto de elevada presión. Esa combinación de estrategia, consistencia y adaptación es la que sitúa a Cómo sobrevivir a una OPA hostil entre los casos destacados de la XXVIII edición de los Premios Eficacia.

